miércoles, 11 de mayo de 2011

El Dia Que Reventaron Las Lamparas De Gas (1988)


"Creo que es un musical; no sólo por las 42 canciones que se escuchan, sino porque esos temas son parte del guión. Todo está hilvanado por las letras". Para Rodrigo Espina, director de la película, no hay mejor forma de narrar a Luca Prodan que a través de sus creaciones: viñetas de encanto y decepción, de acidez y esperanza, que supo construir durante su gran saga vital: entre Escocia y Traslasierra, entre Italia y el Abasto.

Para reforzar ese enfoque matriz, las canciones fueron subtituladas; Espina sostiene que "con gran parte del repertorio en inglés, la mayoría de los fans nunca supo de qué hablaba Luca", y que el recurso se volvió indispensable a la hora de ir descorriendo los velos del universo Prodan.

En ese tren, "Luca" no es ni un clip gigante ni un documental clásico; más bien toma un poco de ambos mundos, y nada de las convenciones que rigen a la "biopic" o el docudrama: "nunca barajamos ese formato porque no queríamos a ningún actor haciendo de Luca, y tampoco nos gustan esos documentales que suelen verse en televisión en los que un grupo de personas 'representa' una escena histórica" señala Espina: "la búsqueda de las imágenes se acerca más a lo poético; si se quiere, a las emociones. No a ilustrar algo en particular. Por eso la cronología no es lineal, sino que de alguna manera está desarmada".

"Luca" puede sorprender incluso a los conocedores, ya que hay una larga lista de inéditos y out-takes, versiones embrionarias de temas que luego se convirtieron en clásicos. Pero eso no es todo; el mundo de Prodan se recrea en las voces de novias, amigos y allegados de diferentes etapas de su vida, desde los seis años. Espina comparte con el espectador su visión de "un hombre con contradicciones y ambivalencias", y afirma que "la intención no fue subirlo a un pedestal sino retratarlo como era. Un tipo que se iba a hacer las compras a la mañana y volvía cuatro horas después, porque se paraba a charlar con vos de corazón; no como una estrella, 'haciéndote un favor'. Era ávido en el intercambio con la gente y hacía un culto de la conversación y el diálogo".

La película, dice Espina, "también echa por tierra el mito de que Luca sólo fue alguien después de llegar a Argentina; todos sus amigos y novias de su etapa europea lo recuerdan como alguien con un don particular, de esas personas que vienen a iluminar la vida de otros -y generalmente tienen una vida corta-".

"Cuando conocí a Luca" recuerda el porteño de 50 años, que tiene una extensa carrera como realizador de videoclips y director de castings, "yo ya estudiaba cine, y había empezado a filmar -de hecho él actuó en mi segundo corto, 'El día que reventaron las lámparas de gas'-; esta película empezó con Luca vivo, 22 años atrás. Y desde 1992 hubieron intentos más o menos serios por concretarla. En este tiempo, hubieron lágrimas y desesperación -una vez casi quemo todo-; se puede decir que una de las enseñanzas de Luca es precisamente cómo enfrentar la adversidad. En ese sentido, la película tiene que ver con una pasión y una certeza: Luca cambió mi vida, y eso le pasaba a cualquiera que estuviera cerca de él".
http://www.eldia.com.ar/edis/20071130/joven1.htm

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